lunes, 17 de noviembre de 2008

VIENTO DEL OESTE, VIENTO DEL ESTE

La colección Fundación Caixa Galicia, la Universidad Autónoma de México, el Gobierno del Distrito Federal y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes se engalanan con una exquisita muestra de arte español presentada sobre los muros del no menos bello museo de San Ildefonso.
Ante la difícil situación de la España de fines de los años 30, muchos de los artistas que lograron sobrevivir a los enfrentamientos de la cruda guerra civil, encontraron en el exilio la mejor fuga a tan desdichada realidad. Mas necesidad que gusto era la que guiaba sus pasos hacia tierras extranjeras, las cuales, en la mayoría de los casos, les acogieron y les dieron un suelo políticamente apto para poder realizar su trabajo. Fue así como desde el exilio, los artistas españoles tuvieron que resolver el problema que implicaba el promover su producción artística.
Ahora su patria se convertía un abismo vacio de oportunidades y repleto de riesgos, el cual imposibilitaba el apoyo a una disgregada y ya casi esfumada escena artística española, que no vio brillo sino en la suma de los esfuerzos de sus esparcidos representantes.
Con la transición democrática sufrida en España después de la guerra civil, el insondable silencio de las galerías y promotoras de arte desapareció y en un intento por difundir el arte , diversos coleccionista y promotores se dieron a la tarea de rescatar y señalar la grandeza e importancia del arte Español de estos periodos.
Es al calor de estos esfuerzos que nace, en el año de 1989, la fundación “Caixa Galicia” misma que hoy se perfila como una de las mas destacadas promotoras de la escena gallega a nivel mundial. Con motivo a su vigésimo aniversario, la Fundacion Caixa Galicia comparte con el público mexicano su basta colección de arte contemporáneo Español, dejando a nuestra ávida pupila sedienta de belleza obras que en su mayoría fueron pintadas en el exilio.
Por otra parte, el recorrido nos traslada cuadro a cuadro en una profundización cronológica que evidencia el cambio en la temática y las resoluciones plásticas que los artistas han dado a sus obras.
Esta exposición nos brinda algo que, a simple vista, no es tan fácil de detectar en la escena artística contemporánea; el cambio en los temas y el desarrollo social han llevado a los artistas contemporáneos a alterar la constitución cromática de sus paletas, a investigar una nueva generación de soportes y a reconstruir el lenguaje con el cual la vieja escuela (curiosamente ya nombrada contemporánea) establecía sus mensajes.
Es cierto que las obras de Picasso, Miro y Dalí nos dan una pequeña pisca de universalidad en el gusto, dejándonos saber porque fueron jinetes que tomaron la punta de la procesión, para hacerla girar hacia nuevos confines, pero no seria muy agradable pisar las salas de exposición de San Ildefonso con la sola intención de pasear las pupilas por las telas de los grandes, y esto por dos motivos: Por un lado, la promoción dada al evento es engañosa; colocan el nombre de estos gigantes para generar una expectativa, lo que no mencionan es que solo hay un cuadro de Dalí, que si bien no deja de ser grandioso, si deja al espectador con una sensación de insatisfacción ante la breve sensación de gloria. Por su parte Miró y Picasso no distan mucho de la cantidad de obras de Dalí. El segundo aspecto por el cual no conviene ir pensando solo de los tres gigantes es porque la transición temática y la diversidad de estilos son verdaderamente enriquecedor, tanto para el ojo entrenado y el aficionado.
Como mencionaba arriba, el recorrido cronológico de la escena de arte español contemporáneo, es también un recorrido por las nuevas tendencias; para muestra basta resaltar la obra de Xesús Velásquez titulada 18 brumario, la cual muestra al espectador la imagen de un bar; este lugar esta desolado, no hay ni una sola persona, no obstante, la atmosfera generada por el autor es destacable. Los colores y las formas de resolver los contornos de los objetos evidencian una paleta que las escenas de cafés y bares de Toulousse Lautrec o Picasso no exigían. Inclusive los trabajos con luz artificial realizados por Degas los cuales presentaban, en un escenario, bailarinas en pleno acto, nunca exigieron a la paleta del artista un giro tan radical en la constitución cromática. Pareciera que las luces de los bares contemporáneos extreman la naturaleza de los colores hasta sus últimas consecuencias.
No cabe duda que esta muestra es una gran oportunidad para asomarnos a España y ubicar con certeza los grandes nombres y formas de la escena pictórica.

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