lunes, 24 de noviembre de 2008

OMERO LEYVA

Ya sea por la poca energía que los gobiernos dedican a la difusión y el apoyo al arte joven, y al arte en general, o por la quisquillosa naturaleza de la disciplina (el arte), que cobra a los jóvenes una madurez que esta fuera de su presupuesto por reposar sobre el habito (realidad escurridiza para la voluntad del espíritu joven) y la virtud del arte, son algunas de las opciones que se nos ofrecen ante un panorama yermo de muestras juveniles de arte. Aunque estas aseveraciones exigen, de suyo, algunas aclaraciones.

En primer lugar, no puedo comportarme como un ciego que va augurando obscuridad ante todo nuevo horizonte. Seria generalizar lo ingeneralizable el sostener, taxativamente, que las muestras de arte joven son una realidad inexistente en el país, no es mi pretensión sostener esto, ni mucho menos que son pocas las muestras que se realizan, porque seria una mentira. El arte joven en México existe y se manifiesta, claro, en función de las posibilidades que el entorno nacional permite. El problema es el carácter “under-ground” bajo el cual se manifiestan, ambiente que no solo impera en los espacios físicos como galerías y lugares públicos, también se manifiesta en el ámbito financiero. El arte joven adolece de una difusión y un apoyo monetario que los compradores de arte proporcionan. Es así como me atrevo a otorgar el adjetivo de “yermo” al terreno en que se manifiesta el arte joven mexicano.

Es en el ambiente ya descrito donde la presencia de muestras de arte juvenil, serias y significativas, representan un lujo que todo buen ojo estético, sediento de novedad, no puede dejar pasar.
Con conciencia de lo anterior y ya enmarañado en la responsabilidad moral que me atribuye la misma, les ofreceré las coordenadas de una exposición que, por ser significativa e hija de una mano mexicana joven, cumple con los requisitos que todo buen espectador de arte exige. Se trata del trabajo plástico del pintor Guerrerense, Omero Leyva Flores.

Aun con la tinta fresca sobre su titulo profesional, el artista plástico ya ha montado una exposición en las instalaciones de la Escuela Nacional de Pintura Escultura y Grabado “La Esmeralda”, misma de la cual es egresado en la generación 2003-2008.
Con una museografía divorciada de los marcos y el orden convencional, prácticamente todos los espacios del salón se convierten en soportes para la obra que crece de muro a muro, sin dar tregua ni respiro a los espacios que hay entre lienzo y lienzo.


Entre dibujos atípicamente de formato monumental y pinturas de medidas estándar, Leyva envuelve al espectador en una temática y una atmosfera cálida, llena de un “provincialismo” propio de la zona norte del país.
Entre arboles, “texanas”, botas vaqueras, ganado, perros y “Los tigueres del norte”, el artista nos manifiesta las imágenes cotidianas de una forma de vida, no solo ligada a una zona geográfica, sino también a un espíritu humano particular que se desarrolla en función de sus propias perspectivas y al calor de sus propios climas.

Pero eria pobre limitar la obra de Leiva a las cualidades accidentales reflejadas en su obra. En un discurso paralelo, Leyva, como todo buen artista, logra hacer de su tema central, en este caso una región geográfica y cultural del país, un vehículo para la explosión plástica de su espíritu creador. Entre “camionetas de carga”, bocas de perros y viceras de ganado, el artista experimenta resoluciones plásticas que los temas elegidos le exigen, colores que su paleta tiene que alcanzar, trazos que su mano tiene que encauzar para que, no solo en su aspecto físico, sino también en su realidad esencial las cosas quede plasmadas y sublimadas.

En un dialogo polarizado, la imagen de hombres y animales que se desarrollan con naturalidad se ve violentada por escenas rojas y purpuras de viceras y cuervos, generando un desequilibrio psíquico en el espectador, que no hace sino consolidar el equilibrio estético de la muestra.
Esta innovadora exposición estará abierta al publico hasta el 9 de Diciembre en la “Galería la Esmeralda” en el recinto antes mencionado.
Apasionados de la contemplación estética, curiosos y jóvenes sedientos de referentes frescos en el quehacer artístico son los perfiles que, por antonomasia, deben verse atraídos de forma seductora a esta muestra que, de forma gratuita se desnuda para todos ustedes.
Oswaldo Aguilar Navarrete

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